domingo, 3 de abril de 2016

La fiesta y la madre que la parió

No soy una persona especialmente sociable ni me gusta estar rodeada de mucha peña.Tampoco me gusta la música a toda máquina, ni tener que berrear para que me oigan,ni contemplar el despliegue de estupidez y testosterona que se da en los antros llamados discotecas.No me gustan las discotecas,las odio desde mi (ya lejana) primera juventud.
Pero mis hijos han salido fiesteros.El mayor ,a pesar de afirmar que "está aburrido de fiesta",aprovecha cualquier ocasión para salir, y el pequeño ha empezado su periplo por carpas,discos y demás.
Y la testosterona,supongo que mezclada con el exceso de alcohol y a saber que más,unida al descerebramiento que parece darle a la gente cuando lleva unas horas de fiesta, le jugó a mi hijo una mala pasada el lunes de Pascua.Haciendo un mal chiste, podríamos decir que nos hicieron la pascua.Un costurón y varios cortes menores en la frente y la cara a causa de un golpe con un vaso que le propinó un chaval que salió corriendo después de haberlo agredido es el precio que mi hijo ha pagado por ir a separar a un amigo suyo y a otro tio que se estaban peleando.Fue aquello de "yo pasaba por allí y cobré"...todo ha quedado en un susto,y los dias van borrando poco a poco la huella física del golpe,aunque la cicatriz será considerable...me consta que incidentes semejantes son el pan de cada día en los lugares de ocio donde se bebe, se consume y se pierde el control...lo que ya no me parece normal es que NADIE de la disco(Dresde, de nombre, para más señas)se preocupara por socorrer a mi hijo y fuesen sus amigos los que se tuviesen que ocupar de sostener una camisa para contener la sangre y llamar a una ambulancia ,mientras los supuestos vigilantes de seguridad pasaban de todo como los imbéciles que son...
Y para más INRI, se ha podido denunciar al agresor,pero a la puñetera discoteca no se le puede interponer una denuncia por omisión de socorro...bueno, poder si que se puede, pero no valdría de nada...
Si antes la maldita fiesta y toda su parafernalia no me gustaba nada, ahora el asco que me dan empresarios,vigilantes y demás fauna ya se ha elevado a la máxima potencia.Y lo que más me joroba es que no puedo prohibirles a mis hijos que vayan a esos lugares...

3 comentarios:

  1. Uff Núria, vaya disgusto, lo siento mucho.

    A mí me pasa igual que a ti, las discotecas no me han llamado nunca y seguro que no he pisado una más de 10 veces en mi vida.

    Por el contrario, mi hermano es todo lo contrario, aunque ahora ya sin comparación, pero una vez en una discoteca, estando en la tarima, le pegaron un empujón con maldad y alevosía y se cayó contra el suelo, abriéndose la barbilla. La cicatriz le quedó y el autor del empujón se dispersó entra la multitud. Encima fue por las buenas, porque era en otra ciudad donde no conocía a nadie.

    Espero que tu hijo se mejore pronto.

    Un beso

    ResponderEliminar
  2. ¿Y la discoteca se llama Dresde? No, si de Alemania no nos puede venir nada bueno. Tus hijos están en la edad, como bien sabes. Hasta los treinta, en que se aburran de verdad, no dejarán de salir. Lo malo, como le ha pasado a tu hijo, (Que espero que se recupere lo mejor posible), es que el alcohol y la nocturnidad dan alas a los imprudentes, que te pueden hacer una "gracia" que hasta tenga las peores consecuencias. Que todo se quede ahí y no se repita.

    ResponderEliminar
  3. Dentro de lo que cabe hasta puedes dar gracias a dios, en algunos lugares, últimamente suele ser una noticia habitual en la salida de las discotecas, es que aparezca una navaja y un chaval o aparezca muerto o con una herida grave. No en todas las discotecas se producen estos incidentes, seguro que si investigas un poco esa discoteca donde tu hijo ha sido herido tendrá muchas denuncias por situaciones similares.

    Saludos

    ResponderEliminar