jueves, 28 de enero de 2016

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Estos son los añazos que cumple hoy mi segundo campeón.Aún me cuesta creer que el tiempo haya pasado con tanta celeridad,aún veo a un pequeñajo al que se le tenía que quitar el miedo con una loción mágica "mata fantasmas",al que le molestaban casi todos los besos, hasta el punto de restregarse la cara cada vez que alguien le daba uno,al que la equipación de futbol le quedaba grande y tenía que jugar con compañeros dos o tres años mayores que él porque en su club no había categoria de pre-benjamines...aquel muñeco pelón al que me anunciaron con un "son las 11 y 29, ya está aquí Aleix"...cuanta alegria, cuantas noches durmiendo a trompicones, cuanta angustia,cuantas incertidumbres....pero sobretodo y ante todo CUANTA VIDA, CUANTA PLENITUD...
Felicidades, hijo mio.

domingo, 24 de enero de 2016

Interesante artículo

Últimamente, por desgracia, el buylling ha vuelto a estar de actualidad : dos criaturas se han quitado la vida a causa del acoso al que estaban siendo sometidos:Alan y Diego.
A mi, como madre, me han dado siempre miedo dos cosas:Una, que acosen a mis hijos;la otra que mis hijos acosen a otros.Recuerdo con una mezcla de desagrado y vergüenza un hecho que pasó cuando yo tenía unos 7-8 años:en la escuela había un niño, Jesús, que no era muy del agrado de casi nadie;solía ir no demasiado limpio...el caso es que un día sucedió algo, ya no recuerdo el qué,material de clase desaparecido, una pelota rompiendo un cristal,o algo por el estilo.Y como de costumbre, nos dijeron que no saldría nadie a la hora de la salida hasta que el culpable no confesara...nadie decía nada,y allí que estábamos todos...mi madre fue buscarme y como los maestros y maestras tenían por seguro que yo no había sido la culpable, me dejaron salir, no sin antes preguntarme "¿Tu quien crees que ha sido"?."Jesús",contesté yo.No sé si fue él, nunca lo supe,ni tan siquiera tenía la más mínima evidencia de que el niño pudiese ser, efectivamente, el culpable de la tropelía...pero era un niño al que no le teníamos simpatía. También he de confesar que había estirado de las trenzas a alguna niña que me caía fatal...nunca me alié con nadie para hacerlo,iba siempre sola,pero según como,pudiese haber sido considerado buylling.
Al filo de la pubertad, algunos compañeros me cantaban una cancioncilla que hacía alusión a que yo era "más pesada que una vaca en la solapa",y más adelante alguna amiga me decía "hace un sol que tetorras",haciendo referencia a mis desarrollados pechos...supongo que hubo muchas más situaciones, anécdotas que podrían ser consideradas como acoso...pero que se quedaron en eso, en situaciones más o menos normales, más o menos inocuas...lo difícil es saber cuando esas situaciones dejan de convertirse en un incordio para devenir en un suplicio insoportable...por eso, hoy, cuando he leido el artículo que reproduzco, he pensado que tenía que colgarlo en el bloc.
Porque el acoso no siempre les sucede a desconocidos, proque nuestros hijos(ni nosotros mismos lo hemos sido) no siempre son inocentes ,porque todo es tan complicado...porque pasar la linea a veces es tan fácil...

Siempre son los hijos de los demás
niño-pensativoAquí estás tú. Aquí estoy yo. Las dos igual de preocupadas por si alguien está acosando a nuestro hijo sin que nos enteremos. Hay días que vuelve triste del cole. Como abatido. Puede que solo sea cansancio pero a ti, como a mí, te preocupa que tu hijo pueda ser víctima del acoso escolar y estás atenta a cualquier señal.
Lo cierto es que en un momento dado, mientras tú y yo nos tomamos un café, mi hijo va a chinchar al tuyo o el tuyo al mío. Dos críos normales, amorosos, con dos familias perfectamente estructuradas y básicamente buenos… Es así de simple. Así de pequeñito es el inicio. Una pequeña burla inocente que puede desencadenar un alud. Y ni tú ni yo sabremos de dónde viene eso. No lo sabremos porque puede que no venga de tu casa, ni de la mía… El mundo está lleno de padres preocupados y entregados (que dan la vida por sus hijos) y cualquiera de ellos, cualquiera de esos niños, puede convertirse en un instante en la pesadilla de otro niño. Increíble, ¿verdad?

No, mi hijo no

¿Te has parado a pensar qué pasaría si tu hijo precioso, chistoso, simpático, cariñoso (que con dos años te pidió en matrimonio) fuera el que la hace la vida imposible a otro niño? No. No puede ser. No será para tanto. Miras a tu criatura… Lo viste nacer, conoces sus debillidades y sus miedos… Eso ha de ser una exageración. ¿Cómo puede mi peque, que es un amor, hacer sufrir a otro? Y te niegas a creerlo. TE NIEGAS A CREERLO. Ha de ser una exageración del otro nene… o de su madre que es un tanto especial. Ahí reside el mal. Ahí es donde, sin darnos cuenta, empezamos a minimizar el acoso y agrandarlo a la vez. Justo en el punto en que podríamos detenerlo.
cain
El arrepentimiento de Caín. (Henri Vidal, 1896)

¿Caín y Abel?

Cuando tienes un hijo tímido y apocado, tiemblas cada vez que te dice que no quiere ir al cole. Si es un malote respondón, respiras aliviadada y te sientes a salvo… Tiene mucho carácter (y tu trabajo te cuesta lidiar con él) pero, por lo menos, sabrá defenderse y no le harán sufrir. ¿Seguro?, ¿seguro que puedes despreocuparte en este punto porque a ti no te atañe?
Mira que tal vez no se trate de educar niños que sepan defenderse sino de criar a nuestros hijos para que no sientan la necesidad de agredir al débil. Esta historia es más antigua que el ir a pie. Tal vez sea hora de dejar de regirnos por esta ley ancestral. Ya no vivimos en la jungla. ¿Pero de qué hablo? ¡Si esa es la base de nuestra sociedad! Si en realidad, todo gira en torno a eso! Todo gira en torno a…

La ley del más fuerte

El más fuerte gana. Siempre. Unos se fortalecen antes que otros. Crear duricias es parte del crecimiento. En todas partes se establecen relaciones de poder. De abuso de poder. Si un país somete a otro, si tu jefe te trata con prepotencia, si un hombre abusa de la mujer que lo enamoró… ¿cómo un niño que se siente fuerte no va a abusar de otro al que percibe como débil? Es el deporte mundial por excelencia. Nuestros hijos no crecen en una burbuja. Son el reflejo de todo lo que acontece en su entorno.
Lo que no te mata te hace fuerte. Sí, pero… ¿cuál es el precio de esa fortaleza? El sufrimiento. A menudo, el sufrimiento atroz. ¿Aprender a vivir en sociedad tiene que conllevar forzosamente semejantes embestidas?
niños-peleando
¿Dónde termina el juego? En el punto en que alguien deja de divertirse con él

“Ese niño…” puede ser el tuyo

Nos sublevamos al pensar que alguien pueda maltratar a nuestro niño. Todos hablamos airados de “esos niños” maltratadores. En qué “estarán” pensando, no se “dan” cuenta del daño que hacen… blablabla… siempre en tercera persona porque, claro, “esos niños” (los niños “maltratadores”) siempre son los niños de los demás ¿verdad? Los tuyos jamás harían algo así. Pues esa ceguera es terrible. El problema no es ÚNICAMENTE que los padres no sepamos ver los signos, si nuestro hijo es acosado. El problema es no saber detectar ADEMÁS lo contrario. No saber hablar con contundencia a nuestros hijos en ese primer instante en que la duda nos asalta. “BASTA. ESTO NO LO VOY A TOLERAR”. Parafraseo a una amiga que comentaba cómo se enfrentó a su hija en cuanto intuyó que hacia sufrir a otra. Y ese intuir subrayado no es casual, sino que denota la precocidad de la intervención. Precisamente, ese es…

El placaje a tiempo

Ahí es donde hemos de poner nuestra atención. En detener cualquier tipo de agresión de raíz y en el origen. No hace falta que sea física. Una mirada de reojo y una sonrisa malévola pueden ser mas hirientes que dos bofetadas. Una humillación velada duele más que una patada en la espinilla porque no te daña el hueso. Te daña el alma. Lo más profundo de tu ser. Y es tal el dolor que ni siquiera lo puedes verbalizar.
El niño acosado va al cole con un nudo en la garganta. “¿Y por qué no habló?, ¿por qué no lo contó?” -dirá la gente. Pues probablemente porque el terror lo paraliza. Porque el dolor que le causa ese nudo en la garganta es tan intenso que no le permite articular palabra. No le permite respirar, ni comer. Y porque si logra hablar, alguien habrá que minimice el problema con un “bah, cosas de críos”. Sentirá entonces que no sabe gestionar algo que para los demás es simple. Y es entonces cuando se traga tu dolor… y se atraganta con él.

¿Exclusividad?

Parece que si algo es exclusivo es más chulo, mejor… sólo para unos cuantos elegidos. Pues bueno, la exclusividad es una mierda. La exclusividad contiene el término exclusión que significa ni más ni menos que “dejar a otros fuera”. De ese mundo fantástico y exclusivo es de donde vienen muchos de nuestros grandes males.
madre-hijo
“Voy a protegerte siempre. SIEMPRE.”

Dar con el acosador

Ardua tarea. A veces, se puede concretar en una, dos o tres personas pero, a menudo, “el acosador” no es nadie. No es nadie en concreto y lo somos todos en general.Somos todos los que callamos por miedo a ser señalados. Somos todos los que toleramos que los demás hablen a gritos. Somos los que gritamos. Somos los que, por salvarnos del escarnio, nos hemos reído de los demás. Somos los que nos crecemos ante las lágrimas ajenas. Los que nos creemos inmunes al dolor. Los que no sentimos piedad. Somos los que decimos “yo no fui, fue ella”. Somos los que decimos “yo jamás haría algo así.” Somos los que decimos “mis hijos son diferentes porque los crío de otra manera”. No me jodas. De verdad. Todos somos víctimas en potencia. Todos somos verdugos en potencia. El equilibrio es tan inestable…
Te crían con apego. Eres acosada durante un curso escolar. El nudo en la gargante te impide defenderte, te impide comer, te impide incluso hablar para contarlo. Superado ese capítulo (y con tus cicatrices todavía frescas) te pasas al lado oscuro (puede que por pura supervivencia) y, durante una temporada, fastidias a otra criatura hasta que comprendes que te has convertido en el monstruo del que huíste.
Seamos honestos. Porque esta sociedad de mierda la formamos tú y yo. Tu hijo y el mío. La formamos todos. Así que amigas… autoestima, sí claro. Reforcémosla a tope. Pero todavía más importante: empatía y respeto.
Sigamos volando hacia mundos utópicos pero ¡eh! dicen que los planetas van a estar alineados hasta finales de febrero. Igual es buen momento para cambiar el mundo.
I

jueves, 31 de diciembre de 2015

Cambio de año

Poquitas horas le van quedando al 2015...y aunque ya es tradición hacer buenos propósitos(los típicos:ir más al gimnasio, aprender inglés o llegar al peso ideal, parecen hechos para incumplirse),para mi representa más un punto de inflexión el final del verano, el comienzo del curso, que el final del año...aún así,pasando revista a cómo van las cosas,lo único que le pido al año nuevo, además de aquello de "que me quede como estoy",es que mis hijos, que andan un poco a la greña últimamente, cosas que pasan cuando se unen rivalidad,celos,competitividad y testosterona,entiendan que ganan más estando de buenas que poniéndose cara de perro mutuamente...
Y a los que me leéis aún(pocos, pero escogidos),desearos todo lo bueno que le pidáis a la vida.



Que siempre haya un camino para transitar...y mejor si es en compañia.(Mi señora hacía la foto)

sábado, 26 de diciembre de 2015

Feliz Navidad.

Un año más,llegaron las fiestas.Debo haber ganado 2 o 3 quilos entre ayer y hoy, mi hijo pequeño se ha cabreado con sus primos,son su hermano,y con todo Dios...y aún falta que nos reunamos para el dia de año  Nuevo y para el día de Reyes...joder con la paz y el amor...
En fín, a pesar de todo, que los deseos y propósitos de mejora nos duren hasta las próximas navidades,por lo menos...
(la foto no es muy navideña, pero me encanta,porque ésta es otra, me paso las fiestas persiguiendo a los nanos para conseguir una foto medio decente y cuando uno no pone cara de anormal, el otro se niega a ponerse,o la luz no es adecuada, o sale borrosa...más moral que el Alcoyano, tengo!)

domingo, 20 de diciembre de 2015

20-D

Hace poco más de dos horas han cerrado los colegios electorales.Ya hemos votado...después de dias de campaña,en los que he pasado ampliamente de ver ningún debate,después de ver expuestos rostros retocados en los carteles colgados por todas partes,después de promesas,autobombo y descalificaciones varias...por fín podemos decir "alea jacta est".
Ahora queda lo más difícil...que estos señores tan "prometedores" de boquilla cumplan lo que han prometido.
Hoy me he despertado ingenua, mira tú....

domingo, 29 de noviembre de 2015

Discotecas y bambas

No me gustan, nunca me gustaron, las discotecas,bares de copas con música a todo meter o sitios similares.Si no quedaba otro remedio, iba, pero la única manera de vencer el mortal aburrimiento era fumar sin parar(entonces la ley antitabaco no prohibía fumar en lugares públicos cerrados)y poco más,esperando la hora de ir marcharnos por fin...por suerte,tuve que aguantar tal tortura poco tiempo y ya muy joven dejé de frecuentarlas...
Hace un par de meses murió un conocido de mi hijo mayor,después de pasar 10 meses en coma.Le negaron la entrada a una discoteca por llevar bambas, fue a casa para cambiárselas por un calzado más "adecuado" y casi llegando a su casa tuvo un accidente con el coche...
Ayer mi hijo mayor salió de "fiesta" como él dice,y a una de sus amigas no la dejaron entrar porque llevaba bambas...
Normas imbéciles hay en todas partes,pero esta de las bambas me parece una de las más estúpidas.¿habrá algún estudio del que no me haya enterado, que relacione calzar bambas con alguna carencia física, psiquica,cognitiva o de otro tipo incompatible con tener un comportamiento normal en una disco?¿Tendrán los zapatos el poder de convertir a patanes en principes azules o verdes o de cualquier color?¿Me he perdido algo?.
Igual si...de todas maneras me gustaría que alguien me explicase porque en un lugar donde se fomenta el consumo de tóxicos, donde muchos de los que trabajan ,por no decir todos, están al loro de todo lo que se "pasa",de todo lo que se meten muchos clientes(y clientas),en un lugar donde se sirve alcohol a los menores de 16 aunque la ley lo prohiba,porquè, decía,es una incorrección calzar bambas.

sábado, 21 de noviembre de 2015

La bondad

Se me había olvidado que cuando eras pequeño, te veía tan bueno que decía,medio en broma, que acabarías siendo cooperante en una ONG,pero a continuación pensaba que eras de los que rodeados de picaros,acaban asumiendo culpas que no les pertenecen.Y se me había olvidado porque una adolescencia caótica y muy larga me ha hecho desesperarme en infinidad de ocasiones.
Eres bueno, hijo.No tienes rencor y eres capaz de volver al club de donde dos padres con "mano" en la presidencia se confabularon y aprovecharon tu depresión, y que no estuvieras al 100% para arrebatarte a tus niños, a esos que tanto quieres y que tanto te quieren.Eres bueno y hoy lo has vuelto a demostrar cuando uno de los niños de tu ex-equipo lloraba saliendo del vestuario porque se había dado un golpe contra otro y le dolía la barriga.Te has acercado a él con una delicadeza tremenda y lo has atendido,tu brazo por encima de sus hombros.mientras buscabas a sus padres.Eres bueno y los padres con los que te has ido a acabar de ver el partido(que disputaban tus niños y el equipo en el que juega tu primo,el corazón dividido del todo!)lo saben y te saludan con afecto...
Precisamente el martes pasado la psicóloga que te trata me lo recordaba:"Daniel es tan bueno...".Pues si,hijo, eres bueno y tu hermano,aunque más rabioso, también.Y este puede ser mi mayor triunfo como madre,aunque quizás ni tan sólo es mérito mio...espero que la bondad no se te acabe nunca,no se os acabe nunca,hijos,y que parafraseando a Machado se os pueda defnir como "...en el buen sentido de la palabra,buenos".