jueves, 17 de abril de 2014

Te vas a enterar,catalán de mierda...

...Ahora mismo estoy oyendo las declaraciones de un seguidor del FC Barcelona que, desplazado a Mestalla para ver la final de Copa,fue detenido por la policia.Su aspecto no es de haber sido tratado con delicadeza, a tenor de su ojo casi cerrado y morado;se dirigieron a és con las palabras que dan título a esta entrada.Según parece, su pecado fue llevar una "estelada".Y digo yo:¿Porqué coño les jode a a esos que gritan "puta Catalunya","Catalunya es España","Putos catalanes de mierda" que Catalunya quiera decidir?¿de donde sale ese odio,esa inquina que ya hace años nos tienen nuestros" vecinos"?...Si tanto nos odian, si tanto les molestamos, si tan mala gente somos,pues que nos dejen irnos,joder,y que paren ya de tocar las narices...porque estoy harta de que cualquier excusa(la última ha sido el torneo de Copa,ganada por el Real Madrid)se aproveche para lanzar pullas, diatribas, insultos contra Catalunya y los catalanes...
Hoy precisamente leía en un página de facebook de la que me voy a borrar innmediatamente,una opinión que decía que "Cataluña es España"(además de otras opiniones  y expresiones menos inocentes)...Catalunya es España,pero algunas comunidades autònomas tendrían que ser declaradas terreno tercermundista,sede de la incultura,la estulticia,la vagancia,la desvergüenza y la imbecilidad más pura y dura.Quizás si que nosotros no debemos irnos,que quien ha de irse, a la mierda o a tomar por saco,tanto da,son muchos de los habitantes de esta gigantesca "casa de  barrets" a la que los patrioteros tienen tanto aprecio, aunque no les importe esquilmarla.A España, a Catalunya, y a su santa madre, si se tercia,robarían esa panda de "patriotas"
¡Que asco!

viernes, 11 de abril de 2014

Yo también estoy harta...porque nadie gana en esta competición.

Por supuesto no hay nada malo en querer una buena infancia para nuestros hijos e hijas.Ni en darles mucho cariño, ni en compartir nuestro tiempo con ellos/as,porque al fin y al cabo cuando te quieres dar cuenta,han pasado los años y de aquellos pequeñajos ya no queda nada.Yo que tengo un hijo a punto de cumplir veintiun años y otro con 15,los miro con nostalgia y recuerdo que ayer, como quien dice,los cogía en brazos,les cantaba canciones infantiles,les daba de comer y decidía por ellos...ahora atesoro los momentos en los que aún necesitan de mi,en los que los tengo en casa,en los que me hacen sentir (o creer) que aún necesitan de mis consejos y mis opiniones...
Pero esto no quita para que aborrezca esta competición estúpida que ya empieza con el embarazo y el parto, a ver quien tiene un parto más"salvaje",más"autentico"(como si las que hemos parido por cesáreano fuésemos "auténticas" madres),sigue con los años de lactancia,a ver si el niño/a pasa de la teta de mamá a la teta de la novia o al...del novio,se complementa con fiestas infantiles de película, comidas equilibradas y saníiiisimas,participación a tope(más bien injerencia)en la escuela, si es que no se opta por no traumatizar al niño/a y dejarlo en casa haciendo homescholing(no estoy totalmente en desacuerdo con esta práctica,que conste!),fines de semana dignos de un jeque árabe...y todo esa parafernalia maternal que nos han imbuido y parecen habernos grabado a fuego.Yo misma he sentido la mordedura de la culpabilidad, y aún la siento, que conste:cuando en vez de comprender a mis hijos los he reñido,desesperada  y agobiada por las preocupaciones;cuando no he estado por ellos al 100% porque el cansancio me lo impedía;cuando algo ha salido mal en algún evento o  he tenido que decir "no" a algo que me pedían;cuando no les he llevado a algún sitio que me habían pedido,cuando.. en fin,si una quiere,la crianza de los hijos es una larga retahíla de culpabilidades,porque por más que nos pese,no somos perfectas,y además siempre estará esa mamá repelente que sabrá cocinar mejor y más sano, que tendrá la casa más adecuada para los niños/as,que preparará las mejores fiestas, que se sacrificará hasta la naúsea por sus retoños...esa a la que todas odiamos secretamente,y...lo que voy a decir es muy fuerte,pero es real,nos alegramos secretamente cuando alguna circunstancia jode su perfección:algo como un hijo con suspensos que repite curso,una niña con problemas de la conducta alimentaria,un marido que se larga con otra menos perfecta y más real...
La competición imbécil en la que nos hemos embarcado las madres no tiene ganadoras...ni siquiera los que debieran ganar,lo hacen.Y es que cuando sacrificas tu vida entera por alguien, de alguna manera se lo harás pagar...
Transcribo tal cual el artículo que me ha llevado a esta reflexión:

Estoy harta de hacer quela infancia de mis hijos sea mágica


Si nuestras abuelas y bisabuelas vieran la presión que las madres de hoy en día se autoimponen, pensarían que estamos enfermas.
¿Desde cuándo ser una buena madre significa pasarse los días haciendo manualidades complicadas para los niños, convirtiendo sus habitaciones en portadas de revista con obras de arte de Ikea y vistiéndoles a la última moda, siempre combinados?
No creo en absoluto que las madres modernas quieran más a sus hijos de lo que nuestras bisabuelas querían a los suyos. Simplemente, nos sentimos obligadas a demostrarlo con ridículas y caras fiestas de cumpleaños repletas de cupcakes caseros con 18 toppingsdiferentes y un sinfín de regalos.
En los últimos años, me he visto metida en ese modelo paternal de cualquier cosa que hagas, yo puedo hacerla mejor, que se basa en buscar ideas en Pinterest, reproducirlas a la perfección y compartir la foto con desconocidos y amigos a través de blogs y de Facebook.
De repente, me di cuenta: no tenemos por qué hacer que la infancia de nuestros hijos sea mágica. La infancia ya es mágica de por sí, incluso cuando no es perfecta. Mi infancia no fue perfecta y no éramos ricos, pero me lo pasaba muy bien en mis cumpleaños porque mis amigos venían. Lo importante no eran los regalos, ni la decoración al detalle, ni nada de eso. Nos bastaba con explotar globos, correr por el patio y comer tarta. Bastante simple, pero mágico. Es lo que recuerdo de esos momentos.
En Navidad, mis padres nos compraban dos regalos a cada uno, teniendo en cuenta que éramos cuatro niños y que sus ingresos eran limitados. No había campañas que estuvieran machacando desde noviembre con las actividades que había que marcar en el calendario. No había chuches especiales navideñas, y pocos adornos (si es que había alguno). Ni siquiera preparábamos galletas. Lo que nos hacía realmente felices era meternos en una cama los cuatro pensando que podríamos oír a Papá Noel colarse por la chimenea. Era muy divertido intentar aguantar toda la noche despiertos, cuchichear, reírnos juntos, y desear con ansia que se hiciera de día. Era mágico. Nunca sentí que me faltara algo.
No recuerdo una sola vez en que mis padres hicieran manualidades conmigo. Las manualidades era algo que se hacía en el colegio. Las únicas manualidades que recuerdo son las que hacía mi madre en su tiempo libre. A menudo me adormecía el ruido de su máquina de coser cuando se ponía a arreglar el bajo de nuestros pantalones o a convertir un trozo de tela en accesorios para el pelo que luego vendía.
En casa jugábamos. Todo el rato. Después de la escuela, volvíamos andando desde la parada de autobús, dejábamos la mochila y mi madre nos empujaba a salir de casa. Nos quedábamos con los niños del vecindario hasta la hora de cenar. Era otra época... Ahora, muy pocos de nosotros dejamos que nuestros hijos anden solos por ahí. Además, cuando éramos niños y estábamos en casa, jugábamos por nuestra cuenta. Teníamos nuestros juegos, hacíamos fortalezas con mantas, veíamos la televisión, bajábamos por las escaleras con almohadas. Nuestros padres no eran los responsables de nuestra diversión. Si se nos ocurría murmurar las palabras mágicas "estoy aburrido", en un momento nos daban una lista de tareas.
Echo la vista atrás a mi infancia y sonrío. Todavía me acuerdo de cómo era eso de divertirse sin preocupaciones.
Mis padres se ocuparon de mantenernos calientes y alimentados, y ocasionalmente planeaban alguna actividad especial para nosotros (la pizza de los viernes por la noche era una tradición), pero en el día a día, nos las apañábamos por nuestra cuenta. Rara vez jugaban con nosotros. Aparte de la típica caja de cartón vacía que encontrábamos en las puertas de cualquier tienda, no nos regalaban juguetes a no ser que fuera nuestro cumpleaños o una fiesta especial. Nuestros padres estaban ahí siempre que necesitábamos algo, o en caso de accidente, pero no eran nuestra principal fuente de diversión.
Hoy en día, se hace creer a los padres que lo que beneficia a los hijos es estar constantemente con ellos, mano a mano, cara a cara: "¿Qué necesitas, cariño mío? ¿Qué puedo hacer para que tu infancia sea increíble?". En una visita a Pinterest, es inevitable ver cosas como "100 ideas de manualidades para verano", "200 actividades caseras para invierno", "600 cosas que puedes hacer con tus hijos en vacaciones", "12.000 millones de estrategias para el Ratoncito Pérez", "400 billones de ideas para fiestas de cumpleaños temáticas", etc.
Los padres no son los que hacen que la infancia sea mágica. Está claro que los casos de violencia y abandono sí pueden arruinarla, pero, en general, la magia es algo inherente a la edad. Ver el mundo desde los ojos inocentes de un niño es mágico. Jugar con la nieve en invierno cuando tienes cinco años es mágico. Perderse entre los juguetes tirados por el suelo es mágico. Recoger piedras y guadárselas en el bolsillo es mágico. Andar con un palo es mágico.
No es nuestra responsabilidad crear y proporcionar recuerdos mágicos cada día, como si se tratara de una obligación.
Nada de esto niega la importancia del tiempo que se pasa en familia. Una cosa es, sin embargo, concentrarse en pasar tiempo juntos y otra cosa muy diferente es concentrarse en la construcción de una actividad. Una puede concebirse como algo forzado, con un objetivo predeterminado, mientras que la otra es más relajada y natural. Los padres se sienten tan obligados a crear experiencias que se puede palpar la enorme presión que soportan.
Me han dicho que cuando tenía cinco años fuimos a Disneyland. Yo no me acuerdo de haber ido, pero he visto las fotos borrosas de aquel momento. En cambio, lo que sí recuerdo con esa edad es un disfraz de pirata que me encantaba, coger ciruelas del árbol de enfrente de mi casa, las rocas que me gustaba escalar y mi perro, con el que jugaba en las escaleras del portal.
No me acuerdo de las vacaciones para las que mis padres probablemente estuvieron ahorrando durante meses; seguro que, más que nada, fueron estresantes. El lugar más mágico de mi infancia no era ningún parque de atracciones; era mi casa, mi cama, mi patio, mis amigos, mi familia, mis libros y mi propia mente.
Cuando hacemos de la vida una gran producción, nuestros hijos se convierten en el público, y crece su apetito por el entretenimiento. ¿Estamos criando a una generación de personas incapaces de encontrar la belleza en lo mundano?
¿Queremos enseñar a nuestros hijos que la magia de la vida es algo que viene en un envoltorio precioso, o que la magia es algo que cada uno tiene que descubrir por sí mismo?
Planear todo tipo de acontecimientos, trabajos manuales y vacaciones caras no resulta dañino para nuestros hijos. Sin embargo, si las ansias por querer hacer de todo proceden de la presión o de la idea de que todo lo anterior es una parte imprescindible en la infancia de cualquier persona, deberíamos replantearnos mejor las cosas.
Una infancia sin las manualidades de Pinterest puede ser igualmente mágica. Una infancia sin viajar en vacaciones también puede ser mágica. La magia de la que hablamos, y la que queremos que nuestros hijos experimenten, no sale de nuestra creatividad, no consiste en eso. La podemos descubrir en la tranquilidad de un arroyo, en el tobogán del parque, y en la risa inocente de una nueva vida.
Estamos constantemente escuchando que los niños de hoy en día no hacen suficiente ejercicio; pero, quizás, el músculo que menos ejercitan es la imaginación, ya que intentamos encontrar desesperadamente la receta para algo que ya existe.



sábado, 22 de marzo de 2014

Pobre niñita

Sabido es que Catalunya,por sus "especiales" características, y ese idioma críptico y traumatizante que los catalanes(eccccsssss!!!!!) tenemos a gala hablar e imponer a los que vienen de lejanas y no tan lejanas tierras,puede ser una comunidad que, por si sola, justifique la estupidez de una jueza(?),que ha decidido que una madre,por el sólo hecho de trasladarse a una comunidad autónoma en la que al que se expresa en otra lengua que no sea el catalán(ei, i si pot ser amb accent de Raimon Llull,millor que millor) se le corta la lengua para que no pueda  volver a pecar en tal modo, una madre,decía, que se atreve a tal infamia con su tierna retoña, ha de ser privada de la custodia de la retoña citada, no fuese que la criatura,sacudida por el espíritu vil del pueblo-Ripollet-,al que se han trasladado,aprendiese a expresarse en la lengua minoritaria de tal lugar.

Ripollet,  pueblo vecino del mio,es,como tantos otros pueblos del extrarradio de Barcelona,refugio y vivienda de cualquier ola migratoria llegue de donde llegue.Y lo raro en Ripollet y en otros pueblos es oir esa lengua que a la jueza de los cojones le parece un "riesgo".Si, en la escuela es lengua vehicular...pero sólo en las aulas.A la hora del patio,el catalán se queda en el pupitre, tan olvidado como los libros y los lápices.
Mira que hay que ser imbécil,pero imbécil de todas todas para perpetrar tal sentencia.Sobretodo cuando en este país se "pierden" algunos expedientes de maltrato grave y no se "encuentran" hasta que la criatura ha muerto o ha quedado gravemente incapacitada,se ponen en marcha programas de capacitación parental para enseñar a psicópatas fértiles que a los hijos/as no hay que molerlos a palos, ni hacerles marcas con cigarrillos, ni pegarles patadas sin mirar dónde,ni torturarlos de muchas, refinadas y repugnantes maneras,y en general, se intenta todo para no retirar guardas y custodias o patrias potestad...pero mira por donde, a esa señora jueza se le ocurre que el hecho de aprender una nueva lengua puede ser peligroso para una niña.Si señora,si,la cultura siempre es peligrosa,y la educación ya ni te cuento...
Como escribe hoy en el diario Ara Empar Moliner:"la criatura segur que  assistia perplexa a les calçotades bàrbares i a les romescades salvatges"(para quien no lo sepa, una calçotada es una comida en la que el ingrediente principal es una especie de cebolla tierna,dulce, que se suele hacer a la brasa, y la salsa romescu es la salsa que acompaña a tal cebolla;sus ingredientes son la avellada picada,ñoras,ajos, aceite...)Y hay que decir que muchos de los que vinieron de fuera no aprendieron nunca a hablar catalán,porque nunca les hizo falta,pero se hicieron fans acérrimos de tal vegetal y su salsa correspondiente.
Yo no sé si esta señora jueza ha aprendido alguna lengua que no sea la materna...probablemente hablará inglés,o francés, o alemán...y no sé que hubiera pensado si una jueza tan gilipollas como ella,ante la tesitura de que su madre hubiese tenido que emigrar a cualquiera de estos paises,le hubiera retirado su custodia y se la hubiese dado a su padre por el mero hecho de que él se quedase a vivir en España.Y no sé que pensaría la sociedad ante una noticia tal...pero claro, ya se sabe que Catalunya es el mal y los que hablan catalán,los nuevos/as brujos/as a quemar en la hoguera.
En fín,señora...no sé si cagarme en su puta  santa progenitora o darle las gracias a usted y a muchos/as como usted porque están ayudando más al independentismo que toda la ANC junta.



sábado, 8 de marzo de 2014

Dia de la mujer trabajadora

Un año más los mismos titulares,los mismos deseos...las mismas o peores carencias.Es difícil huir de los tópicos, pero cuando pienso en la trascendencia de este día, de todos los días, al fin y al cabo en lo que a nuestro género se refiere, me viene a la mente la ironía que representa  que dos de las luchas que están ahora mismo de actualidad sean luchas por un derecho amargo, en un caso, y por algo que para mí, no tiene nada de "derecho".Por una parte está la lucha por no perder la posibilidad  de no seguir adelante con un embarazo que se prevé acabará con un/a hijo/a discapacitado de por vida o con una criatura que no vivirá más que unas horas o días en el mejor de los casos, eso si no muere antes de nacer,o no seguir adelante si no se tienen los medios para poder mantener dignamente al fruto de ese embarazo o...sea cual sea el motivo, que triste que se tenga que luchar para mantener el derecho a algo que probablemente, aunque sea un mal" menor" en comparación con lo que supondría tener que traer ese/a hijo/a al mundo,no deja de ser una experiencia que deja una huella traumática en la inmensa mayoría de los casos.No conozco ningún símil en la lucha por los derechos de los hombres, la verdad, no sé de ninguna lucha que implique que les permitan arrancarse algo de dentro,no sé, luchar por tener derecho a que les corten un huevo,o les permitan esterilizarse para no hacer hijos a troche y a moche...porque el embarazo, digan lo que digan las voces políticamente correctas, no es cosa de dos cuando van mal dadas.Sólo las mujeres nos quedamos embarazadas y sólo las mujeres,somos carne de aborto.Ellos no.
La otra lucha es la del uso o no, del burka por parte de algunas mujeres musulmanas en espacios públicos.Me resulta cuando menos extraño que se defienda el "derecho" a llevar una prenda que pesa muchísimo, que coarta la libertad absolutamente y que convierte a su portadora en una masa amorfa y despersonalizada.No conozco ninguna manera"incruenta" mejor de despojar a un ser humano de su identidad que meterlo dentro de esa especie de cárcel de tela.Pero resulta que llevar eso es un derecho.Estamos en lo mismo.No hay ninguna vestimenta igual, ni siquiera parecida,para los hombres.Y que no me vengan con que "nadie las obliga" "lo hacen por convicción".Con la misma convicción que proporcionan siglos de lavado de cerebro,habría que decir.¿o no?
Me resulta increíble que sean los mismos que se pasan las libertades por el forro de las narices los que quieran prohibir el uso del burka en espacios públicos, mientras que aquellos(y aquellas!!!) que se definen como defensores de las libertades individuales,clamen por que se permita seguir llevándolo...
...En fín, pese a todo, feliz día de la mujer trabajadora


Tres ejemplos de mujeres haciendo uso de su libertad

domingo, 2 de marzo de 2014

Hay que ser imbécil....

Leo la noticia con una mezcla de estupefacción ,incredulidad y cabreo;la cabecera de la noticia dice asÍ:
DETINGUTS I MULTATS A MESTALLA PER CANTAR ELS SEGADORS
Les multes poden variar entre els 3.000 i els 60.000 euros


Y sigue así:

Vosaltres, acompanyeu-me i doneu-me les entrades del partit.' Amb aquestes paraules es va adreçar un agent de la policia espanyola a dos joves afeccionats del Nàstic de Tarragona, a punt d'entrar a l'estadi de Mestalla, on es jugava el València-Nàstic de Copa. Era el 19 de desembre passat. Aquest agent va avisar dos policies més, que van encarregar-se de portar els dos joves, de vint anys i vint-i-tres, a una de les furgonetes que hi havia a pocs metres. 'Per què ens agafen? Què hem fet?', demanaven tots dos. La resposta va ser, simplement, que s'havien d'identificar amb el carnet d'identitat. Un dels joves n'ha parlat amb VilaWeb i ha relatat els fets.
Havien viatjat amb un autocar contractat pel club tarragoní fins a València. Eren un grup de trenta afeccionats i instants abans del partit anaven plegats cap a la a porta 16 d'accés al camp. Hi van arribar cantant 'Els segadors' i proferint crits d'independència. No havien tingut temps ni d'arribar a la segona estrofa de l'himne quan els va aturar l'agent de la policia.

Ja dins la furgoneta, un dels dos agents que havien pres el relleu del primer els va explicar que no podien cantar allò i que no permetria que tornessin a posar els peus a València. Tal qual. Perplexos i nerviosos, els dos joves van demanar més explicacions, argüint que no havien alterat l'ordre públic ni incitat a la violència i que cantar l'himne de Catalunya no era cap delicte. El policia els va dir que havien cridat 'puta Espanya' i 'puta València', cosa que sí que era un delicte contra Espanya. 'Com? És mentida!', van exclamar. 'Això és el que ens ha dit l'agent que us ha detingut i no tenim cap motiu per a no creure'l', va dir el policia. Encara avui se'n fan creus.

'Com pots cantar això amb aquests cognoms? Us denunciarem'

Segons que ha explicat un dels dos joves a VilaWeb --que per recomanació expressa del seu advocat demana de no revelar el nom--, la tensió va augmentar encara més aleshores. Si fins llavors tota la conversa s'havia fet en espanyol, ell va explotar i va començar a parlar en català. El policia, 'amb maneres agressives i feixistoides', amb el carnet d'identitat a la mà, va llegir els cognoms, tots dos d'origen espanyol, i va dir: 'Com pots cantar això amb aquests cognoms? No ho puc entendre. Us denunciarem pel que heu fet; ah, potser esteu de sort i no us arriba denúncia, perquè abans ha de ser aprovada.' 

Mitja hora després, tots dos eren fora de la furgoneta, esporuguits, sense entrada i sense haver signat ni llegit cap document. El policia més agressiu els havia amenaçat dient que si provaven d'entrar al camp i els enxampava, la denúncia i la multa serien molt pitjors, amb un any sense poder entrar a cap camp esportiu. L'altre agent, però, quan el primer ja no hi era, va rebaixar la tensió. 'Va adoptar una actitud més franca, es veia que s'adonava que tot allò era increïble i injust i ens va dir que si entràvem a la zona dels afeccionats del València no ens veuria cap policia.' Això van fer, mercès a dues entrades noves, i van poder veure els últims minuts del la primera part i la segona. Després van saber que un company seu, també de vint-i-un any, havia estat detingut dins el camp, ja havent començat el partit, amb les mateixes acusacions.

Multa de tres mil a seixanta mil euros

El 4 de febrer els va arribar la denúncia, a la qual ha tingut accés VilaWeb, amb una multa voluntària de tres mil euros ampliable fins a seixanta mil en cas que no paguessin abans de quinze dies o que hi presentessin al·legacions. Tots tres van decidir de no pagar. 'Era un insult. Si pagàvem, era com assumir que tenien raó. El pas següent seria multar-nos per haver parlat en català. No ho podem permetre; és una forma d'intimidació totalment injusta perquè no vam fer res de tot això de què ens acusen.' Dos dels joves van presentar les al·legacions pertinents i el tercer va decidir de no fer-ho. Ara resten a l'espera de la resposta, que pot ser una nova multa de deu mil, vint mil o seixanta mil euros. 

La denúncia, a més, va ser una sorpresa, perquè a final de gener el comitè antiviolència de l'esport va publicar les denúncies corresponents a aquell partit. Només n'hi figurava una, a un ultra del València, per haver incitat a la violència. Cap rastre de seu episodi amb la policia. 'De fet, com que no ens van ensenyar cap document ni tampoc no ens en van fer signar cap, vam pensar que havia estat un rampell del primer policia per fer-nos por i res més.' S'equivocaven.

Multa per 'Els segadors', cap sanció per crits i càntics nazis

Tot i que ja han passat més de dos mesos, els tres joves no se'n saben avenir i esperen que tot s'acabi resolent. 'No podem entendre que el dia de la Hispanitat puguin venir a Barcelona grups de feixistes cridant i cantant consignes nazis i no els passi res; i en canvi nosaltres, per haver cantat "Els segadors" i haver cridat "independència", hàgim de pagar milers d'euros de multa… I, a sobre, a València!', diuen. Tot plegat, en ple segle XXI i a només vint anys, els sembla un terrible malson. L'abast de tot plegat el sabrem ben aviat, quan els arribi la resolució final de la denúncia.

Vivimos en un país en el que la corrupción, la desvergüenza y el robo institucionalizado se silencian y se justifican, en que un delito puede quedar impune y los verdaderos delincuentes se pasean, a veces con aires de prepotencia y chuleria.En un país en el que la dictadura se va extendiendo como una mancha de aceite...vivimos en un país de mierda, en suma.¡Que razón tenia aquel que decía que lo dejaba todo "atado y bien atado"!

sábado, 15 de febrero de 2014

Pero si era un encanto...

En pocos días, han salido a la luz casos de abusos relacionados con el ámbito de la educación, tanto formal como no formal.Esta mañana leía en "La Vanguardia" el caso del colegio Valdeluz,en el que un docente con 20 años de trayectoria, ha abusado de varias criaturas, con el conocimiento, parece ser, de la dirección y del jefe de estudios.
Como en la mayoría de los casos, la consternación  de las famílias se expresa con un "pero si era un encanto...".Pues claro que era un encanto, joder,¿es que acaso hubieras confiado en él si hubiera sido un cardo borriquero?.
Necesitamos que la gente que lleva a cabo actos delictivos lo lleve escrito en la cara...pero en la mayoría de los casos, nada distingue a un abusador, a un maltratador,de otra persona que no lo es;o si:tanto el abusador como el maltratador suelen ser persona encantadoras(excepto para sus víctimas,o incluso para ellas hasta que se han ganado su confianza),personas sin tacha, sin mácula...
¿Significa eso que debamos desconfiar de toda aquella persona que se comporta de manera" intachable"?
.No.Significa que debemos  aceptar,  interioriorizar de una puñetera vez que para abusar de un niño,de una niña, de un/a adolescente, para maltratar a una mujer, antes hay que ganarse su cariño,su confianza ciega,su simpatía.Porque el perfil del abusador con cara de psicópata,violento desde el principio,desgradable, zafio...no es el que abusa de niños/as en los colegios, en los esplais, en los gimnasios, en la família...el perfil del abusador suele ser el de aquel tio dicharachero,siempre dispuesto a acompañar a su sobrina donde ella necesite,el extrovertido,el "guai"...aquel que, cuando se descubra el pastel,tendrá muchas posibilidades de convencer a quien sea de que es inocente.Y lo peor es que "quien sea" lo creerá.O lo justificará, o lo encubrirá.Porque es un encanto.
 La víctima no.La víctima ya se ha ganado la fama de desagradable, de despegada/o, de rara/o...al fin y al cabo,igual se lo inventa todo, o lo exagera,o podría callarse para que todo el mundo continuase en su limbo particular,y no sacudir los cimientos de nuestras creencias más arraigadas.

viernes, 7 de febrero de 2014

Malditos bastardos

Quieres tener un hijo/a.Te sometes a uno, o más uno, por lo general, tratamiento/s de fertilidad. Y por fin llega.Cuidas ese embarazo como el acontecimiento precioso que es. Pasas los días sin saber si acabar de creértelo...pero a las trece semanas algo empieza a ir mal...y al cabo de poco tiempo llega la noticia que temes, que te aterra: hay una fisura en la bolsa de aguas, tu hijo no nacerá nunca vivo...y además tu misma sufres riesgo de que ese feto que ya nunca tendrá nombre, ni te llamará mamá, ni aprenderá las mil y una cosas que tu estabas deseando enseñarle, ni probará el sabor de tu leche, ni se asomará al mundo protegido por tus brazos, ese feto puede hacerte enfermar gravemente.
Y con una carga de pena que nadie que no haya perdido un embarazo puede entender, te resignas a que te practiquen un aborto...pero resulta que esos hijos de puta que te atienden han confundido el sentido del juramento hipocrático al que tanto bombo  dan y se niegan a ayudarte, a practicarte un aborto amparándose en la objeción de conciencia. ¿De qué conciencia? puedo entender que un médico se niegue a practicar un aborto cuando el feto está sano, cuando su estancia en el útero materno es plácida, pero cuando además de que el feto es inviable, la vida de la madre, de esa que también fue una "nasciturus" hace tiempo, corre riesgos, entiendo que negarse a practicarle un aborto es, cuando menos, pasarse el juramento hipocrático, la moral, la ética personal y el más mínimo vestigio de humanidad por el forro de los huevos.
Eso si, le aconsejaron que fuera a una clínica privada...en la que probablemente, muchos de esos que tantos escrúpulos tienen y tanta conciencia de mierda, practicaran los abortos que se niegan a practicar en la Sanidad Pública.
Pues eso, ¡malditos bastardos!